Es triste ver esto… pero más triste sería callarlo

Es triste ver cómo padres puertorriqueños que tuvieron que irse de Puerto Rico — por la razón que fuera — lo hicieron buscando una mejor vida y un mejor futuro. En ese camino nacieron hijos fuera de la isla, y está bien: tú puedes nacer donde sea en Estados Unidos, pero si eres hijo de padres puertorriqueños, eres puertorriqueño.
En estos últimos días, hablando con jóvenes, muchos me han dicho que no saben ni de qué pueblo es su familia. Otros nunca han visitado Puerto Rico. Otros sueñan con algún día conocer su tierra.
Esto no es para ofender a nadie. Esto es para crear conciencia.
Tenemos que sacar tiempo para enseñarles a nuestros hijos quiénes somos, de dónde vienen sus padres y abuelos, y sobre todo, nuestra historia y cultura, que es única y no se parece a ninguna otra.
Porque si no les enseñamos eso, si no les mostramos lo que significa ser boricua, si no les explicamos el valor de nuestra tierra… entonces estamos criando generaciones desconectadas de su identidad.
Y un pueblo sin identidad, es un pueblo que se pierde.
